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¿SE CONTRADICE LA BIBLIA?

Introducción

Muchas personas dicen que no creen en la Biblia porque en ella hay notables contradicciones, y naturalmente, lo dicen porque les es más fácil rechazarla que estudiarla con interés y devoción para descubrir en ella una fuente viva de espiritualidad que no está reñida con la verdad ni con la razón.
Ese rechazo que los incrédulos hacen de las Sagradas Escrituras es lamentable, pero no menos lamentable es el hecho de que a muchos llamados creyentes tampoco les interesa profundizar en el estudio de la santa Palabra, y si al leerla de vez en cuando encuentran en ella una aparente contradicción, prefieren hacer como el avestruz, cerrar los ojos ante una dificultad, en lugar de afrontarla con el ánimo de superarla inteligentemente.
Yo no soy un exégeta, pero me gusta estudiar la palabra de Dios para no sólo aceptarla por fe, sino además para estar convencido de su veracidad, y así poder ayudar a otros a aceptarla con ese mismo convencimiento; por eso he querido presentar aquí un estudio bíblico que en su primera parte procura armonizar algunas aparentes contradicciones bíblicas relacionadas con la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo.
Por supuesto, todas las declaraciones que aquí hago no son descubrimientos que me puedo atribuir, pues desde hace muchos años varios estudiosos de la Biblia han venido escribiendo sobre este mismo asunto, así que, para preparar este estudio, a mis propias conclusiones pude añadir las ideas que ya otros habían expuesto con mucha anterioridad.

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¿Se Contradice la Biblia?

La respuesta correcta es “No”, pero para poder decirlo con propiedad comencemos por ahondar en las aparentes contradicciones que siguen:

Primera: Mar.16:1 con Luc.23:56.

En Mar.16:1 dice que después del sábado las mujeres prepararon las drogas para ungir el cuerpo de Jesús, pero en Luc.23:56 dice que primero prepararon las drogas y después reposaron el sábado. ¿Admitimos que hay aquí una contradicción? Si no, ¿cómo podemos armonizar ese aparente desacuerdo entre los dos evangelistas?

Segunda: Mat.12:40 con Luc.23:54 y Mar.16:9.

Según San Mateo 12:40 Jesús predijo que estaría en el corazón de la tierra tres días y tres noches, pero según una creencia generalizada, mal basada en Luc.23:54, Él fue sepultado un viernes a la puesta del sol; y según se lee en Mar.16:9, resucitó el domingo al amanecer; pero, ¿en ese lapso hay realmente tres días y tres noches? O, ¿se equivocó Jesús?

Tercera: Mar.16:2 y 9 con Jn.20:1.

Según Mar.16:2 y 9 Jesús resucitó el domingo en la mañana, y las mujeres llegaron al sepulcro ya salido el sol, pero según Jn.20:1 ellas encontraron el sepulcro vacío antes de la salida del sol, o sea, siendo aún oscuro. ¿Cuál de estos dos evangelistas se ajustó a la verdad?

Cuarta: Mat.28:1.

Este versículo dice que las mujeres llegaron a la tumba en la víspera de sábado que amanece para el primer día de la semana, pero entre el atardecer de un día y el amanecer de otro hay varias horas de diferencia. ¿En qué momento sitúa Mateo el descubrimiento de la tumba vacía?

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Primera:

Mar:16:1

Y como pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas para venir a ungirle

Luc.23:56

Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado conforme al mandamiento

Marcos dice que después del sábado las mujeres prepararon las drogas aromáticas para ungir el cuerpo de Jesús, pero Lucas dice que primero prepararon las drogas y después reposaron el sábado. Una solución a esta aparente contradicción sería admitir que las mujeres prepararon drogas en dos ocasiones, una antes del sábado y otra después del sábado. La otra solución sería admitir que las mujeres reposaron dos sábados, uno antes de preparar las drogas y otro después de haberlas preparado. ¿Cuál de estas dos posibles soluciones tiene más sentido?

Analicemos la posibilidad de dos días de preparativos, uno antes y otro después de un único sábado. Tengamos en cuenta que las mujeres no pudieron hacer preparativos anticipados, como en el caso de un enfermo moribundo cuyo deceso se está esperando, pues Jesús fue sentenciado, muerto y sepultado en un mismo día, cosas que las mujeres no esperaban. Ellas contemplaron el proceso hasta el final, pues estuvieron cerca del cuerpo hasta que fue sepultado, cuando ya estaba para rayar el sábado (Luc.23:54), así que a esa hora no tenían suficiente tiempo de ir a comprar y preparar las drogas, además de que ya los establecimientos donde las vendían habían cerrado, pues los judíos cerraban sus establecimientos los viernes por la tarde. Teniendo esto en cuenta hay que descartar la idea de que los preparativos fueron hechos antes de la puesta del sol el día del entierro. Por otra parte debemos considerar que pasado el sábado, antes del amanecer del primer día de la semana, las mujeres fueron al sepulcro con las drogas ya compradas y preparadas, cosa que difícilmente podían haber hecho de noche. Todo esto nos hace pensar que es difícil querer armonizar a Marcos con Lucas suponiendo que las drogas fueron compradas y preparadas antes y después de un mismo sábado. Veamos entonces la otra opción.

¿Reposaron las mujeres dos sábados, con un día de trabajo por medio, en el cual pudieran comprar y preparar las drogas? Esto hubiera sido posible si aquella semana hubiera tenido dos sábados, pero, ¿cómo pensar en dos sábados en una misma semana? Aparentemente esta idea es absurda, pues estamos acostumbrados a que cada semana tenga un solo sábado, pero no era así en Israel, pues además del sábado, séptimo día de la semana, las fiestas solemnes tenían otros sábados que caían en cualquier día de la semana, y que también eran considerados sagrados y de reposo obligatorio. Hasta era posible que en una misma semana hubiera tres sábados.

 

Durante la semana de Pascua nunca había tres sábados (como en ocasiones había en la semana de la Fiesta de las Cabañas), pero sí era frecuente que hubieran dos sábados durante esa semana, pues el cordero pascual se comía el 14 de Nisán, y el día siguiente, día 15, aunque cayera entre semana, era considerado un sábado tan solemne como el séptimo día, e igualmente era considerado el día 22. (Lev.23:5-8).

Recalquemos en nuestras mentes esta parte teniendo en cuenta que el cordero pascual debía ser sacrificado, asado y comido el día 14 de Nisán, por lo cual ese día no era un día de reposo, sino un día de preparación para el día de reposo (15 de Nisán) llamado Gran Día del Sábado, que cada 6 ó 7 años solía coincidir con el séptimo día, pero todo el otro tiempo caía entre semana.

Asumamos que en la semana de la crucifixión el 14 de Nisán cayó un miércoles (que comenzó al ponerse el sol el martes); ese día, en las primeras horas de la noche, después de comer el cordero pascual con sus discípulos, Jesús instituyó el lavamiento de pies y la Santa Cena; terminadas estas ceremonias salieron al huerto de Getsemaní; luego, en la madrugada, Jesús fue arrestado y más tarde llevado a juicio ante los principales judíos; al amanecer fue entregado a Pilato, y a media mañana fue crucificado; a mediodía hubo tinieblas sobre la tierra; a media tarde Jesús expiró, y fue sepultado casi a la puesta del sol. El día 15, por supuesto, fue jueves, pero a la vez era el Gran Día del Sábado, por eso dice la Escritura que cuando Jesús fue puesto en la tumba estaba para rayar el sábado (Luc.23:54), y esto es lo que ha hecho creer a la mayoría de los religiosos que ese día era viernes. Pasado ese jueves, Gran Día de Sábado, lógicamente vino el viernes, día en que las mujeres pudieron comprar y preparar las drogas, y luego ellas reposaron el sábado semanal conforme al mandamiento.

Resumiendo esto podemos decir que el miércoles de esa semana las mujeres estuvieron junto al sepulcro hasta casi la puesta del sol, por tanto nada pudieron comprar en ese día; el jueves reposaron todo el día, porque era un sábado anual, así que ese día tampoco pudieron comprar; el viernes, como era un día laborable, compraron las drogas; el sábado (séptimo día) volvieron a reposar, y pasado el sábado fueron al sepulcro a ungir a Jesús. Fue una semana con dos sábados y un día de trabajo por medio. Viendo así las cosas entendemos que no hubo contradicción entre Marcos y Lucas, sino que sencillamente Marcos contó parte de los acontecimientos y Lucas complementó el relato contando otros detalles que Marcos había omitido.


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Segunda:

Así queda aclarada también otra aparente contradicción, pues según la creencia generalizada, Jesús fue sepultado el viernes en la tardecita y resucitó en la noche del domingo, lo cual indicaría que estuvo en la tumba parte de dos días y parte de dos noches, mientras que en Mat.12:40 claramente dice que estaría en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Aun contando como un día completo los pocos minutos transcurridos entre el entierro de Jesús y la puesta del sol el viernes, más el día completo del sábado, la cuenta no nos da más que 2 días. Asimismo, contando la noche del viernes al sábado, más una parte de la noche del sábado al domingo, resultan ser sólo dos noches. Total: 2 días y 2 noches, que en realidad serían un día y fracción de otro, más una noche y fracción de otra. ¿Se equivocó Jesús cuando profetizó que estaría en el corazón de la tierra 3 días y 3 noches? No, Dios no miente ni se equivoca. Saquemos ahora la cuenta aceptando que el día de la crucifixión fue miércoles, y veremos si se cumplió la profecía o no. No es necesario forzar la cuenta contando como todo un día el breve tiempo transcurridos entre el entierro y la puesta del sol. Veamos: la noche del miércoles al jueves, más la noche del jueves al viernes, más la noche del viernes al sábado, son tres noches completas. El día jueves, más el día viernes, más el día sábado, son tres días completos, así la cuenta coincide perfectamente con la profecía de Mat.12:40.

Dirá alguno: ¿A qué tantas cuentas? ¿Qué importancia reviste eso? Mucha, demostrar que es vana la afirmación de los dominicales cuando dicen que observan el domingo porque ese día resucitó Jesús. La Biblia nos habla de conmemorar el día de la muerte del Señor (1Cor.11:24-26), no el de su resurrección, de modo que no hay un solo versículo bíblico que mande a observar el domingo, y si podemos probar que la resurrección no fue en domingo, sino en sábado, casi a la puesta del sol, con más peso se les cae tal pretexto a los dominicales.

Revisemos los versículos relacionados con este asunto y veremos que en todas las ocasiones en que las mujeres y algunos discípulos fueron al sepulcro, llegaron después que Jesús ya había resucitado, por tanto ellos no fueron testigos presenciales de su resurrección; la resurrección ya había ocurrido, y todo indica que ocurrió cuando se cumplieron los tres días y las tres noches predichas en Mat.12:40. Así, de la última parte del miércoles a la última parte del sábado hay exactamente tres días y tres noches, tal como lo anunció Jesús.

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Tercera:

Podrá decir alguien: "Pero según Mar.16:9 Jesús resucitó el domingo en la mañana, así que contando parte del día viernes, todo el día sábado, más parte del día domingo, la cuenta da los tres días" Es cierto que Marcos 16:9 parece indicar que Jesús resucitó en la mañana del domingo, y que según el versículo 2 las mujeres llegaron al sepulcro ya salido el sol, (más adelante veremos que no fue así), pero aun cuando así hubiera sido, entre el viernes de tarde y el domingo de mañana solo hay dos noches, por lo que de todos modos no se hubiera cumplido la profecía. Estos 2 versículos del capítulo 16 de San Marcos contrastan con Jn.20:1, donde dice que las mujeres descubrieron que el sepulcro estaba vacío antes de la salida del sol, o sea, siendo aún oscuro. ¿Cuál de los dos evangelistas se ajustó a la verdad?

                     Mar.16:9

Y como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios”

Jn.20:1

Y el primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio la piedra quitada del sepulcro.

La solución a esta otra aparente contradicción está en cambiar una coma, que como sabemos, no es parte de los escritos inspirados, pues los signos de puntuación se introdujeron a la Biblia muchos siglos después de haber sido escrita, y los traductores los han colocado donde mejor creyeron que debían ir, pero los traductores no fueron divinamente inspirados, por tanto nosotros podemos cambiar la puntuación cuando nos demos cuenta que está mal colocada. Así, el versículo de Mar.16:9 lo podemos leer cambiando una coma, y entonces veremos que no hay contradicción entre lo dicho por Juan y lo dicho por Marcos. Veamos:

   Y como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios.
Y como Jesús resucitó, por la mañana el primer día de la semana apareció primera-mente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios

Una coma puede cambiar completamente el sentido de una frase. No es lo mismo decir: "Y como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana apareció…" que decir: "Y como Jesús resucitó, por la mañana el primer día de la semana apareció…". Si colocamos la coma después de la palabra 'mañana', indicaría que la resurrección fue por la mañana, y en cambio no fija la hora de la aparición. Pero si ponemos esa coma después de la palabra 'resucitó', entonces precisa el tiempo de la aparición, y no precisa el de la resurrección, eliminando así la contradicción con Jn.20:1.

En cuanto al versículo 2 de Marcos 16 debemos fijarnos que en la versión que nosotros usamos (R.V.1909) la palabra ya aparece en letras cursivas, y eso indica que esa palabra no aparece en el texto original, sino que fue añadida por los revisores de la Sociedad Bíblica; por tanto, en Mar.16:2 podemos sustituir la palabra 'ya' por la palabra ‘casi’, por la palabra 'no', o por otras similares, y entonces desaparecerá la contradicción con Jn.20:1 y con Luc.24:22 y 23, donde claramente dice Juan que las mujeres llegaron al sepulcro siendo aún oscuro, y Lucas dice que llegaron antes de ser de día. En la Nueva Versión Internacional Mar.16:2 no dice que el sol ya había salido, sino que las mujeres fueron al despuntar el sol .

            Mar.16:2

"Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol".

Mar.16:2

"Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, casi salido el sol".

Mar.16:2.

Muy de madrugada, el primer día de la semana, al despuntar el sol, estaban ya de camino hacia  el sepulcro.   N.V.I

 

Luc.24:22 y 23

"Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro: y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visiones de ángeles, los cuales dijeron que él vive.

Jn.20:1

"Y el primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio la piedra quitada del sepulcro"

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Cuarta:

Otra aparente contradicción bíblica es más notable aún, pues no se trata de comparar lo que dijo un evangelista con lo que dijo otro, ni lo que un evangelista dijo en un capítulo y lo que él mismo dijo en otro capítulo, sino que esta supuesta contradicción está dentro de un mismo versículo bíblico. Se trata del siguiente:

“Y la víspera de sábado, que amanece para el primer día de la semana, vino María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro.” Mat.28:1.

Actualmente la palabra ‘víspera’ nos da la idea de un tiempo anterior a cualquier acontecimiento, algo así como la tarde anterior a un día determinado, de manera que la víspera de sábado sería un viernes en la tarde, pero, ¿no parece contradictorio eso de un viernes en la tarde coincidiendo con el amanecer del domingo? Sí, pero antiguamente la palabra ‘víspera’ se aplicaba a la tarde de cualquier día, sobre todo a una de las divisiones del día romano, más o menos a la hora del crepúsculo. Entendiéndolo así llegamos a la conclusión de que al decir: “víspera de sábado”, Mateo no se estaba refiriendo a la tarde del viernes, sino a la tarde del sábado mismo, pero aún algo parece andar mal, pues entre la tarde del sábado y el amanecer del domingo hay como 12 horas de diferencia; entonces, ¿cómo se puede entender ese versículo? La solución a esta aparente contradicción está en conocer qué significan las palabras griegas 'opse' (tarde) y 'epiphosko' (amanece), pues ambas tienen más de un significado.

La palabra 'opse' puede traducirse como "tarde", pero también puede traducirse como "después", por lo cual algunas versiones de la Biblia comienzan el capítulo 28 de Mateo diciendo: "Y la tarde del sábado…", mientras que otras versiones dicen: "Y pasado el sábado…"

La palabra 'epiphosko' también puede traducirse en más de una forma, pues puede significar el 'amanecer' de un día, pero igualmente puede significar la 'proximidad' de un día u otra cosa que está llegando, tal como está traducida en Luc.23:54, donde no dice que estaba para amanecer el sábado, sino que estaba para rayar el sábado.

Como hemos visto, la expresión “Y la víspera (tarde) de sábado, que amanece para el primer día de la semana’ no puede indicar una tarde del sábado coincidente con la mañana del domingo, por eso hay que admitir que el versículo que estamos considerando no está bien traducido en la versión Reina-Valera 1909. Es más aceptable como lo traducen otras versiones, que más o menos dicen: "Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana…", o mejor aún, como lo traducen otras: "Y la tarde del sábado, cuando se acercaba el primer día de la semana…", pues de acuerdo al horario judío, el momento en que se está poniendo el sol el sábado es precisamente el mismo momento en que está para rayar (despuntando) el domingo. Por eso la Biblia de Estudio 'Dios Habla Hoy' (Versión Popular), aunque traduce 'opse' como después, no traduce 'epiphosko' como amanecer, sino como comenzar, teniendo en cuenta que los días comienzan al anochecer. Veamos:

"Pasado el sábado, cuando al anochecer comenzaba el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro." Mat.28:1.

Veamos también como aparece este versículo en la “King James Version”, donde a diferencia de la Versión Popular antes citada le aplica 'opse' a la tarde del sábado, y le aplica 'epiphosko' al amanecer del domingo.

"In the end of the sabbath, as it began to dawn toward the first day of the week, came Mary Magdalene and the other Mary to see the sepulchre."

Ahora veamos este versículo en portugués (Versión João Ferreira de Almeida), y como lo leeríamos en español:

“E, no fim do sábado, quando já despontava o primeiro dia da semana, Maria Madalena e a outra Maria foram ver o sepulcro.” Mat.28:1.

Y, en el fin del sábado, cuando ya despuntaba el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Mat.28:1.

De acuerdo a las versiones que en Mat.28:1 traducen 'opse' como tarde, y 'epiphosko' como rayar, la primera visita de las mujeres al sepulcro ocurrió en la tarde del sábado, casi al ponerse el sol, pero de acuerdo a las versiones que en ese mismo versículo traducen 'opse' como después y 'epiphosko' como amanecer, la primera visita de las mujeres a la tumba ocurrió en las primeras horas de la mañana del domingo. Cualquiera de las dos formas de traducir esas palabras son aceptables, y aunque una supone el descubrimiento de la tumba vacía unas horas antes que la otra,  como ya expuse, repito ahora que en todas las ocasiones en que las mujeres y algunos discípulos fueron al sepulcro, llegaron después que Jesús ya había resucitado, por tanto ellos no fueron testigos presenciales de su resurrección; pues ésta ya había ocurrido. ¿Cuándo? Nadie puede decirlo con plena certeza, pero todo indica que ocurrió cuando se cumplieron los tres días y las tres noches predichas por Jesús. Así, de la última parte del miércoles a la última parte del sábado hay exactamente tres días y tres noches, tal como lo prefiguró Jonás, según Mat.12:40.

 

Es necesario hacer aquí una aclaración más, pues hay otra porción de las Escrituras que aparentemente señala al viernes como el día de la muerte y sepultura de Jesús; se trata de Luc.24:13-31, donde se narra la aparición de Jesús a Cleofas y su compañero cuando iban camino a Emmaús. El versículo 21 dice:

Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel: y ahora sobre todo esto hoy es el tercer día que esto ha acontecido.

              Reina Valera 1909

Nosotros abrigábamos la esperanza de que él era el que iba a rescatar a Israel; pero, lo que es más, ya es el tercer día desde que suce-dieron estas cosas

Nueva Versión Internacional

Nosotros teníamos la esperanza de que él sería el que había de libertar a la nación de Israel. Pero ya hace tres días que pasó todo eso.

Versión Popular Dios Habla Hoy

Cleofas dijo que aquel primer día de la semana era el tercer día desde que estas cosas habían acontecido, lo cual quiere decir que no se refería a una cosa en particular, sino que, como indica el versículo 14, se refería a varios sucesos relacionados con la muerte del Maestro. Si el domingo ya habían pasado tres días desde que todas aquellas cosas habían acontecido, entonces el sábado ya habían pasado dos días, el viernes ya había pasado un día, y por lo tanto el jueves fue el día en que concluyeron todas aquellas cosas. ¿Quiere decir eso que Jesús fue sepultado un jueves? No, «todas aquellas cosas» no concluyeron con su entierro, pues según Mat.27:62-66, al día siguiente la tumba fue sellada y custodiada por soldados romanos, y ese último acontecimiento también estaba incluido en «todas aquellas cosas» a las que se refería Cleofas cuando iba caminando hacia Emmaús.

Admitiendo que Jesús fue sepultado un miércoles, y que el jueves fue sellada la tumba, entonces el viernes fue el primer día después de ese último acontecimiento; el sábado fue el segundo día, y el domingo el tercer día desde que «todas aquellas cosas» se dieron por terminadas.

En el año 1907 el notable evangelista T. A. Torrey, en su libro titulado “Dificultades, Errores y Contradicciones de la Biblia“, escribió lo siguiente:

“De acuerdo a la tradición comúnmente aceptada en la iglesia, Jesús fue crucificado en viernes... Y resucitó de entre los muertos temprano en la mañana del siguiente domingo. Muchos lectores de la Biblia se confunden al tratar de figurarse como se puede interpretar un intervalo entre el viernes en la tarde y el domingo en la mañana, como de tres días y tres noches. En realidad parece ser dos noches y un día con una pequeña porción de otro día.
“La solución a esta aparente dificultad, propuesta por muchos comentaristas, es que «un día y una noche» es simplemente otra forma de decir «un día» y que los antiguos judíos reconocían la fracción de un día como un día entero... Pero esta solución no puede satisfacer a muchas personas, y el autor es libre de confesar que a él, no le satisface en ninguna manera... Más bien parece una excusa...
“...La Biblia no dice en ninguna parte que Jesús fue crucificado y murió en viernes. Se dice que Jesús fue crucificado en el día «antes del sábado»... Pero no da lugar a dudas en cuanto a qué sábado se refiere en este caso... No es el sábado semanal (o sea, el que sigue al viernes), sino el Sábado de Pascua, el cual cayó ese año en jueves, es decir, el día en que Jesucristo fue crucificado fue el miércoles. Juan hace esto tan claro como el día...
“Resumiendo todo: Jesús fue sepultado poco antes del atardecer del miércoles. Setenta y dos horas después... resucitó de la tumba. Cuando las mujeres visitaron la tumba antes del amanecer del domingo la hallaron vacía...
“No hay absolutamente nada en favor de una crucifixión en viernes, pero todas las Escrituras armonizan perfectamente con la idea de la crucifixión en miércoles. Es increíble cuantos pasajes proféticos y típicos del Antiguo Testamento son culminados, y cuántas aparentes diferencias en el evangelio se aclaran, una vez que comprendemos que Jesús murió en miércoles y no en viernes…”

Esta explicación del señor Torrey no era la aceptada por sus hermanos de denominación, lo cual indica que él habló por convicción propia y no por conveniencia profesional, lo cual hace que sus palabras sean especialmente significativas.

Como ya se ha podido apreciar, no hay plena concordancia entre los evangelios tocante a la hora en que las mujeres descubrieron que la tumba estaba vacía. Según vimos en Mar.16:2, aparentemente fue en la mañana del domingo, ya salido el sol; según Jn.20:1 fue el domingo de madrugada, siendo aún oscuro; según Luc.24:1 y 22 fue el domingo muy de mañana, antes del amanecer, y según Mat.28:1 fue después del sábado, o en la tarde del sábado, según se interpreten las palabras 'opse' y "epiphosko'. La mayor diferencia parece estar entre el relato de Mateo y el de Marcos, pero como ya expuse anteriormente, si nos fijamos en nuestras Biblias en Mar.16:2 nos daremos cuenta que la palabra 'ya' aparece en letras cursivas para indicar que esa palabra no es parte del original griego, sino que fue intercalada por el traductor para completar la idea de acuerdo a su mejor parecer; pero si en lugar de 'ya' hubiese puesto la palabra ‘casi’, la palabra 'no,' u otra equivalente, entonces el versículo dijera: "…casi salido el sol", o como dice la Nueva Versión Internacional: “...al despuntar el sol”, haciendo así que el relato de Marcos sea más concordante con el de Lucas y el de Juan, que dicen que todavía era oscuro, dando a entender que el sol no había salido.

Para armonizar el relato de Mateo con el de los otros tres evangelistas se debe tener en cuenta que las mujeres fueron al sepulcro en más de una ocasión; así lo testificó Juan en el capítulo 20, donde dice que cuando María Magdalena vio que la piedra había sido quitada, se fue corriendo a donde estaban los discípulos para avisarles de lo ocurrido (v. 2). Al escuchar lo dicho por María Magdalena, Pedro y Juan salieron corriendo hacia el sepulcro (vs. 3-8), y después de entrar y ver los lienzos echados, regresaron a donde estaban los demás discípulos (v. 10), pero María Magdalena, que había vuelto tras Pedro y Juan, después que éstos se fueron, ella se quedó llorando junto al sepulcro (v. 11), y fue entonces que vio a los ángeles y al mismo Jesús, y luego de nuevo fue a dar las nuevas de esto a los discípulos.

Debido a la muerte y sepultura de Jesús, se supone que sus discípulos quedaron tristes y desconcertados; luego, ante la súbita noticia de su resurrección, es natural que se sintieran como aturdidos, y de momento incapaces de asimilar toda la realidad, por lo cual en la mente de algunos de ellos iban quedando vívidamente grabados sólo algunos detalles de lo que veían y escuchaban, y a la vez pasaban por alto otros pormenores que quedaron mejor grabados en la mente de otros discípulos. Eso explica por qué después, al narrar los hechos, no les fue fácil exponer en orden sucesivo los acontecimientos de ese día, y a eso se debe el que unos evangelios dan razón de algunos detalles que se omiten en otros evangelios, y que al narrar lo que sucedió el día de la resurrección todos no lo hicieran siguiendo la misma secuencia.

Podría alguien decir: "Pero al escribir, ¿no estaban los cuatro evangelistas siendo divinamente inspirados?" La respuesta es sí, pero el Espíritu Santo quiso que cada uno de ellos se expresara con las mismas lagunas y deficiencias que son características de la mente humana para que de esa manera quedara demostrada la originalidad de cada relato, pues hubiera parecido una obra artificiosamente arreglada si los cuatro evangelios dijeran exactamente lo mismo y en el mismo orden estricto. Lo que el Espíritu Santo sí tuvo muy en cuenta fue que los pormenores omitidos por unos evangelistas fueran declarados por otros, de modo que no faltara alguno de los detalles que necesitaba conocer la posteridad. Así pues, las pequeñas diferencias que notamos entre unos y otros evangelios no deben ser tomadas como contradicciones, sino como una prueba de la veracidad de los hechos que dan a conocer, pues aunque fueron vistos y testificados por distintas personas, y desde distintos puntos de vista, hay entre los cuatro evangelios mucha mayor concordancia de la que suelen tener entre sí las obras de otros grandes historiadores.

Hay otras aparentes contradicciones bíblicas, y a varias de ellas todavía no sé como armonizarlas, pero las que aquí he presentado nos ayudarán a entender que no hay base bíblica alguna para afirmar que Jesús resucitó un domingo, por tanto los dominicales católicos son sinceros cuando admiten que la observancia del domingo no fue instituida por Jesucristo, ni por sus apóstoles, sino por la iglesia, y confirmada a través de un decreto del Concilio de Laodicea, celebrado en el año 364 después de Cristo.

En la segunda parte de este estudio consideraremos brevemente el proceso gradual por el que la observancia del sábado fue cambiada al domingo, más las falsas bases bíblicas que actualmente se esgrimen para justificar dicho cambio.

Es sabido que en los primeros siglos de nuestra era hubo varias sublevaciones de los judíos contra el dominio de Roma, por lo cual los judíos llegaron a ser muy odiados por los romanos, y como que los cristianos y los judíos tenían muchas creencias y prácticas en común, para un soldado romano era difícil distinguir entre unos y otros. Esto atrajo muchas persecuciones sobre los cristianos de los primeros siglos, y para librarse de ellas, algunos líderes de la iglesia creyeron conveniente distanciarla todo lo más posible de la sinagoga.

Como el sábado era una observancia común a judíos y a cristianos, algunos cristianos, para evitar el ser perseguidos, optaron por guardar el sábado en forma oculta, y a la vez creyeron conveniente hacer notoria su identificación con los romanos y sus costumbres, de modo que pudieran pasar inadvertidos entre ellos. Así fue como la observancia del sábado se iba debilitando a medida que la festividad pagana en honor al dios Sol iba invadiendo a la iglesia poco a poco; luego el Concilio de Laodicea la adoptó oficialmente, y así llegó a ser obligatoria para todos los católicos.

Como los dominicales protestantes se niegan a reconocer la autoridad de la Iglesia para hacer cambios a la Ley de Dios, entonces tratan, en vano, de encontrar en las Sagradas Escrituras una justificación a la observancia del domingo, diciendo que ese día resucitó el Señor, y que de ese modo Él lo consagró como día de reposo en lugar del sábado.

Hagamos un paréntesis para hacer notar que en la Biblia los días de la semana no tenían los nombres que actualmente les damos en español, sino que eran señalados por su orden sucesivo, o sea, día primero, día segundo, día tercero etc., pero aquí, para que nos sea más fácil ubicarnos en el tiempo, los señalaremos con los nombres con que nosotros estamos acostumbrados a llamarles, o sea, domingo, lunes, martes, etc. Analicemos, pues, algunos pasajes bíblicos que los dominicales esgrimen para hacer creer que Cristo santificó al domingo.

 

Mar.16:9

Y como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a Maria Magdalena, de la cual había echado siete demonios.

Jn.20:19

Y como fue la tarde de aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban juntos por miedo de los judíos, vino Jesús, y púsose…

Jn.20:26

Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesús, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz a vosotros.

Aparentemente estos versículos indican que Jesús resucitó en la mañana de un domingo, que se apareció a sus discípulos en la tarde de ese mismo día y que se les volvió a aparecer el domingo siguiente, pero en realidad no fue así.

Ya vimos las razones que tenemos para creer que el Señor Jesús no resucitó en la mañana del domingo, ni en la noche del domingo, sino en la parte final del sábado, cuando estaba para rayar el domingo, pero definitivamente cuando todavía ese día no había comenzado. Durante la noche que siguió al sábado, cuando todavía no había amanecido, varias mujeres fueron a visitar el sepulcro, pero en todas esas ocasiones ya la tumba estaba vacía; luego, en la tarde de ese mismo día, estando los discípulos reunidos, se les apareció el Señor, pero ni una sola palabra les dijo acerca de que ellos debían observar el primer día de cada semana en conmemoración de su resurrección. Ocho días después, estando los discípulos reunidos en el mismo lugar, se les volvió a aparecer el Señor, y aunque tampoco dio instrucción alguna acerca de un cambio en la observancia del sábado al domingo, erróneamente dicen los dominicales que esa otra aparición también fue en domingo, y que eso confirma que Jesús estaba consagrando ese día como un día especial para ser observado por la iglesia en lugar del sábado bíblico. Veamos por qué sabemos que no fue así.

Si esa otra aparición del Señor a sus discípulos hubiese sido también en domingo, de por sí ese hecho no justificaría un cambio en el día de reposo, pero lo más importante es que nos demos cuenta que esa otra aparición no fue en domingo. No hay dudas de que la primera aparición de Jesús a sus discípulos fue el domingo que siguió a la resurrección, pero, ¿qué día de la semana fue la aparición que ocurrió ocho días después? Saquemos cuenta:

Un día después de aquel domingo fue: ........... lunes.

Dos días después de aquel domingo fue: ........ martes.

Tres días después de aquel domingo fue: .. .... miércoles.

Cuatro días después de aquel domingo fue: ... jueves.

Cinco días después de aquel domingo fue: .... viernes.

Seis días después de aquel domingo fue: ....... sábado.

Siete días después de aquel domingo fue: ..... domingo.

Ocho días después de aquel domingo fue: ..... lunes.

Como hemos visto, la segunda aparición que se registra en el capítulo 20 de San Juan no fue en domingo, como afirman los dominicales; fue un lunes, y si por el hecho de que la primera aparición fue un domingo debemos observar ese día como día santificado, por el hecho de que la segunda fue un lunes tendríamos que guardar también el lunes como día santificado.

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Otro versículo bíblico que esgrimen los dominicales para justificar la observancia del domingo es el siguiente:

“Y el primer día de la semana, juntos los discípulos a partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente: y alargó el discurso hasta la media noche.” Hech.20:7.

Al considerar ese versículo aisladamente los dominicales enseñan que Pablo, con sus compañeros de viaje y los creyentes de Troas, estaban reunidos en domingo para celebrar la Santa Cena, y que Pablo continuó su viaje en el día lunes. Si estudiamos ese versículo en conexión con su contexto, y lo comparamos especialmente con el versículo 11, nos daremos cuenta que ese “partimiento del pan” no necesariamente indica que estaban celebrando la Santa Cena, pues también pudiera indicar que se trataba de una reunión de despedida en la cual participaron juntos de los alimentos, de la misma manera que hacían los creyentes de Jerusalem después del Día de Pentecostés. Hech.2:46.

Fijémonos bien que la reunión y el partimiento del pan se efectuaron en horas de la noche. Si esa reunión se hizo en la noche que sigue al sábado, podemos admitir que pasado el sábado los cocineros comenzaron a preparar los alimentos, y mientras tanto Pablo alargaba su discurso en el tercer piso. Después del incidente de Eutichô, ya en horas de la madrugada, fue que se sirvió la comida, y al hacerse de día Pablo salió de viaje. Considerando el pasaje de esta manera podemos afirmar que en esa ocasión los creyentes no estaban observando el domingo como día santificado, pues en pleno domingo, por la mañana, Pablo y sus compañeros emprendieron un viaje rumbo a Assón.

Si la reunión se efectuó en la noche que siguió al día domingo, entonces es más evidente que la reunión y el “partimiento del pan” no eran en observancia del domingo como día santificado, pues desde la puesta del sol ya había comenzado el día lunes, y el domingo se había quedado atrás. Aun si se quiere entender que Lucas no hizo su narración teniendo en cuenta el horario judío, sino el romano, para el caso es igual, pues desde la media noche ya había comenzado el lunes, y entonces fue en la madrugada del lunes que partieron el pan.

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Pasemos ahora a considerar otro versículo que también usan los dominicales para apuntalar sus argumentos a favor de la observancia del domingo; es el siguiente:

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; para que cuando yo llegare, no se hagan entonces colectas.” 1Cor.16:2

Ese versículo no está indicando la costumbre de celebrar reuniones los domingos, y mucho menos la costumbre de llevar a la iglesia las ofrendas en el día domingo. La recomendación de Pablo a los corintios fue que cada domingo (antes de que el presupuesto semanal se fuera agotando), cada uno EN SU CASA apartara algún dinero, pero no para llevarlo a la iglesia ese día, sino para que lo mantuvieran guardado en casa hasta la llegada de Pablo. La ofrenda no era para Pablo mismo, sino que estaba destinada a los santos (quizás la misma que fue destinada a los discípulos de Judea. Hech.11:29 y 30; 24:17), y Pablo deseaba que fuera una ofrenda abundante, por lo que no quería que ellos hicieran una colecta improvisada a ultima hora, sino que con tiempo suficiente fueran preparando las condiciones para que cuando él llegara ya cada uno tuviese separado una buena cantidad de dinero. Insisto en decir que este pasaje bíblico nada tiene que ver con reuniones dominicales ni con ofrendas dominicales.

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Por ultimo, otra supuesta mención del domingo en el Nuevo Testamento se encuentra en Apo.1:10, donde dice:

“Y yo fui en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una voz como de trompeta,”.

En esa ocasión Juan se encontraba preso, probablemente solo, así que ese versículo en nada indica una reunión dominical; pero además, ¿dónde dicen las Sagradas Escrituras que el día del Señor es el domingo? Cuando Jesucristo dijo que Él es el Señor del sábado (Mar.2:28), ciertamente estaba declarando que el sábado es el día del Señor. Entendamos entonces que Apo.1:10 se refiere al sábado, y no al domingo como dicen algunas versiones bíblicas adulteradas.

Siendo que los pasajes del Nuevo Testamento señalados por los protestantes para tratar de justificar la observancia del domingo no tienen el sentido que ellos pretenden darle, tenemos que llegar a la conclusión de que la institución del domingo como día santificado no tiene apoyo bíblico alguno; por tanto, tienen razón los católicos al decir que fue la Iglesia Católica, en virtud de la autoridad que ellos le atribuyen, la que trasladó la observancia del sábado al domingo. Al profanar el día que Dios bendijo y santificó, y declarar santo otro día que Dios nunca ha santificado, el cuerno pequeño de Daniel capítulo 7 dio cumplimiento a la profecía del versículo 25: “...y pensará en mudar los tiempos y la ley...”

Ob. B. Luis, Miami, junio de 2004